THE ONLY GOOD DEATH IS A VIOLENT DEATH


La noche es lluviosa, la luz proporcionada por los rayos hace mas fácil el trabajo, dos guardias yacen muertos a mis pies, un par de balas en el pecho acabo con ambos, pero la noche apenas comienza, y mis manos piden mas, mis manos no temblaran al terminar con este tipo de escoria, no después de ver lo que han estado haciendo.

Al menos seis guardias mas dentro de la bodega; ellos no saben que voy tras ellos, eso me dará ventaja, al menos si logro llegar a ellos de una forma tranquila y callada; y no es que tuviera en mente vivir un día mas, vine aquí para terminar con un par de monstruo y tal vez en ese par me incluía yo.
Y si he de morir esta noche, que mejor que llevándome a tantos bastardos pueda conmigo; este es el mejor momento para fumar mi ultimo cigarrillo, el mejor momento para recordar a los amigos perdidos, a los amores olvidados, el mejor momento para reflexionar y dar media vuelta.

Eso no sucede.

No hay necesidad de forzar la puerta, ellos tienen demasiada confianza en si mismos, nadie se atrevería a venir a su escondite, nadie excepto yo.

En la jefatura nadie confió en mi, todos aquellos cuya voz y voto importaban fueron sobornados, comprados con dinero bañado en sangre, sangre de niñas pequeñas, niñas violadas y asesinadas; de la peor forma en la que alguien puede morir.
Una mala muerte.

Pero la mia no seria mala, mi muerte seria gloriosa, una muerte digna de un guerrero.

La única forma decente de morir es morir violentamente.

Y puedo asegurarlo, yo moriré bien.

Encontré un guardia en las escaleras, decidí hacerlo silencioso saque mi navaja y la clave en su costado, deje que el bastardo sintiera el frio acero desgarrando su mísera piel, gire la navaja en su interior y deje que el liquido rojo fluyera.

Uno menos.

Los demás se encontraban subiendo las escaleras, sicarios contratados por una suma de dinero que nunca verán, una suma de dinero que no los salvara de la muerte.

Los escucho reír y hacer bromas, son ruidosos; eso me facilitara las cosas, desenfunde mis armas, ambas semiautomáticas, uzis, ambas cargadas y listas para atacar, los derribaría desde la puerta, no había necesidad de abrirla, dispararía sin que ellos me vieran llegar, eso me ahorraría decenas de cicatrices.

Y e aquí donde todo se arruino.

Uno de esos estúpidos abrió la puerta, tal vez se dirigía a suplir al guardia de abajo, tal ves solo salió a respirar; como sea, no importaba, el bastardo arruino mi plan; yo, un desconocido parado frente a el con dos uzis en mis manos.

Dispare sin dudarlo, una bala en su cerebro, lo patee hacia dentro de la habitación, sus compañeros trataron de desenfundar lo mas rápidamente, dos mas cayeron abatidos, dispare sin pensarlo, ambos murieron con un par de disparos en el pecho, caí  al suelo rodando, buscando un lugar donde cubrirme; dos sicarios mas estaban con vida y ya habían desenfundando, en cualquier momento me abatirían con un par de disparos, eso no podía permitirlo, eso no podía permitirlo, no asta que terminara con su jefe.

Solo pude escuchar los primeros  disparos, tres de ellos, uno paso a lado de mi cabeza, destrozando mi oído, los otros dos me impactaron en la pierna izquierda; yo no les di la oportunidad de escuchar nada.

Dos disparos certeros a su cabeza.

El sonido había desaparecido, ahora todo seria una película muda, mi pierna me imposibilitaba para seguir con rapidez; pero no seria necesario, solo faltaba una escoria mas.

El autor de todas esas bajezas, el pedazo de escoria que se atrevió a acabar con la vida de niñas inocentes, solo el, y podría irme a dormir para siempre.

Me levante, aquel liquido viscoso salía de mi, se mesclaba con el de los otros, formando una mancha oscura.

No tuve que levantarme, aquel pedazo de basura llego al cuarto desde la habitación contigua, no se que pensaba, tal vez creyó que todos habían muerto.
Se equivocaba.

Lo resivi con una bala, no le dispare a ningún lugar vital, le dispare a su mano izquierda, en ella portaba una  magnum, ya no la necesitaría.

El bastardo grito como un poseso, creí que disfrutaría de un poco de dolor, pero si el no lo disfruta, yo si; le volé los dedos de su mano derecha, nuevamente chillo como el animal que era, ahora que tenia su atención me puse de pie, deje que viera quien lo había reducido a esto, deje que el miedo entrara por cada parte de su asqueroso ser.

El bastardo me reconoció, dijo mi nombre, se que dijo mi nombre aunque no podía escuchar su voz, movió sus labios y me nombro, seguido por una serie de maldiciones, o por lo menos eso creo.

No le respondí, no dije nada, el sabia por que estaba yo aquí, el sabia lo que le esperaba, y solo podía llorar.

Le volé la cabeza en dos.

Sin piedad, sin arrepentimiento.

Le quite la vida.

Mi pierna no soporto mas, caí entre esos pedazos de escoria, moriría a su lado, como uno mas de ellos, pero yo sabia que no era uno mas de ellos.

Yo sabía que al terminar el día de hoy, todos nosotros estaríamos en el mismo lugar y ellos lo lamentarían.

El liquido rojo fluía, y mi mente se iba con el…..
 -MARIUS VON CHESHIRE


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