Con labios rojos.

/
0 Comments
Sus labios eran increíblemente rojos, contrastando enormemente con el tono pálido de su piel, usaba un vestido azul oscuro, un vestido de noche, entallado, revelador, demostrando su gran figura, una figura que no pasaba desapercibida para nadie del lugar.
No se en que momento termino fijándose en mi, no se por que una mujer de su porte se acerco a mi, aunque tal vez si lo sabia, tal vez aquella mujer me pediría una cantidad considerable de dinero, un precio razonable….

La puerta del hotel no nos pudo detener, mis labios no pudieron retener su lengua, su lengua lo arrasaba todo, sus labios teñían de rojo purpura toda mi piel, sus dientes mordían mis labios, y sus uñas se clavaban en mi piel.
Recostados entre sabanas y perlas, enfrascados en una batalla de piel contra piel, sudor contra sudor; una batalla en la que ambos ganaríamos.

Su largo cabello rozando mi pecho desnudo, un cabello lacio, negro como el espacio profundo, negro como el par de ojos con los que me miraba, negro como el vacio en el que caemos al llegar al orgasmo, negro como el olvido.

Los tres colores más hermosos, negro blanco y rojo.

Rojo sangre.

No es necesario tener colmillos afilados para rasgar la piel de alguien, solo se necesita una pequeña presión y la piel se romperá como papel mojado;
Y mi piel se rompió, dejando salir todo lo que ella guardaba, todo lo que no esta permitido perder; ella lo robo, ella lo tomo sin titubear.

El precio que ella pedía era demasiado alto, el más alto de todos, el precio por disfrutar de su piel y su aliento era tomar el mío; el pago justo por sus caricias era la vida misma.

 Y ella tomo la mía sin pedírmelo; después de llevarme al paraíso me arrojo al infierno, un infierno de oscuridad.

Ella ascendió al paraíso, un paraíso de luz roja; un paraíso sangriento, forjado con mi sangre, pintado con sus labios manchados de mi, con sus dientes desgarrando mi piel.

Ella, de piel pálida y dientes blancos, de cabello negro lacio, de labios rojos, tan rojos como mi sangre perdida.


-Marius Von Cheshire 


You may also like

No hay comentarios :