Dia de Muertos-Cap-12-Miedo




Día 79.

30 de abril 2014



Algo sucedió, algo que no creí posible, algo que no esperaba que volviera a suceder.

Corrí.

Corrí tan rápido como pude, sin explicación o motivo claro, solo con mi diario y mi pluma en mano.

Y ahora estoy aquí.

Lejos de todos ellos.

Escribo esto para tranquilizarme un poco, para tratar de recobrar mis nervios de acero, forjados en tantas noches sin descanso.

Los gritos que escuche eran de Cecille, gritos de terror, Salí corriendo de la casa, no llevaba zapatos puestos, solo un par de pantuflas de tela y una piyama delgada y el frio en este pueblo rodeado de arboles por doquier  era penetrante.

La primer imagen que vi al salir fue una fogata con llamas más grandes de lo acostumbrado,
Llamas que alumbraban gran parte del patio frontal, una fogata alimentada por una figura que podría estar consumiéndose durante horas, una figura familiar.

Paul.

El cuerpo de paúl estaba sobre la fogata, alimentando las  llamas con su grasa corporal, haciéndolas crecer y dejar en claro el panorama que nos rodeaba.

Una gran figura.

Amenazadora y horripilante.

Cecille quedo congelada frente a ella, sus gritos habían cesado, sus ojos se centraban en los de la creatura que tenia de frente.

Un gran oso.

Pero no se trataba de un simple oso que había sido atraído a nuestro campamento en busca de comida.

Un oso infectado.

Un oso convertido en zombie, salvaje y hambriento, capaz de matar con un solo golpe y Cecille estaba parada frente a él.

Ella.

Un solo golpe basto para que ella dejara este mundo, una sola de sus garras fue capaz de arrancar la cabeza de Cecille y mandarla lejos de su cuerpo.

Y el oso decidió abrir su cuerpo en dos, exponer todos sus órganos internos a mi vista, devorarlos con el ansia animal que caracterizaba a todos los infectados.

El crujir de huesos y el masticar la carne mantuvo ocupado al oso, este no reparo en mi presencia, pero muy pronto lo aria, muy pronto terminaría de devorar a Cecille y buscaría una nueva víctima.

Esa sería yo si no lograba moverme,

Si no lograba que mi cuerpo obedeciera nuevamente a mi mente.

Mi cuerpo no respondía a la señal de peligro.

-       ¡Corre¡

Fue un grito.

Un grito de Kimira.

Y obedecí.

Corrí con todas mis fuerzas.

No voltee hacia atrás.

No pareció importarme que les sucedió a los demás, ni siquiera a Kimira.

Por un momento solo pude pensar en una cosa.

Miedo.

-Casandra Pleasance Liddell




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