Girls Plays




Decidí dejar mis manos presionando contra su piel, sus vellos se erizaban al paso de mis dedos, su respiración aun jadeante volvía a su tonalidad carmesí.

Los húmedos rincones de su selva prismática volvían a entumecerse, enriquecerse, envolverse.

Y sus labios.

Los mejores labios que una mujer podría probar.

Sus senos presionados y aprisionados por los míos.

Par con par, presionado y mimado.

Su nombre rimaba con deseo.

Y su deseo no parecía tener fin, su cabello transmitía el aroma de un campo de flores, sin mancillar ni enjaular.

Un campo virgen.

Y sus dedos llenos de secretos, expertos de un juego sin perdedor, solo ganador, un par de ganadoras.

Y ella solo miraba.

Caminaba, miraba, sonreía y jadeaba.

Ella solo miraba.

Nuestro cuerpo tocaba.

Solo con su mirada.

Y nosotras dos, disfrutando del paraíso olvidado, entre cobijas y sonrisas.

Cómplices de un escape terrenal.

Compañeras de viajes sin destino fijo.

Las tres.

Una mirando.

Dos siempre jugando.






 -MARIUS VON CHESHIRE




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