Día de muertos-cap. 2-Baño caliente.




Día 34

Baño caliente.

15 de marzo de 2014



Por alguna extraña razón, desde hace 34 días, las noches son mas cortas, espero que el sarcasmo se notara; solo pude dormir cuatro horas, desperté a las 7:40 am, el sol aun no estaba dispuesto a salir, era demasiado temprano, la luna aun tenia oportunidad de reinar unos cuantos minutos mas.

La entrada principal estaba rodeada por algunos de “ellos”, aun no estoy segura de como llamarlos, a pesar de todo lo sucedido.
¿Zombies?
Golpeaban la verja de metal, una y otra vez, causando un molesto chirrido, un irritante sonido, pero al menos de esa forma podíamos estar alerta.

Saber que “ellos” están ahí.
Causando ruido, en lugar de desplazarse sigilosamente.

El día seria largo, había que revisar la casa, asegurarnos que fuera segura; después teníamos que organizar las provisiones, comida, agua y munición; y por último, deseaba más que nada un baño caliente.

Matías revisaría el piso superior, Ernest el jardín, y como siempre, Héctor se aseguraría de preparar una comida decente.
Yo, por mi parte, me aseguraría de conseguir un poco de agua caliente, lo suficiente para un buen baño.

Cheque el piso inferior de la casa, revise los baños y debido a mi  mala suerte, la casa no tenia gas.

Pero por suerte, tenia aun electricidad, proporcionada por una pequeña fuente de poder, si mis clases de electricidad caseras sirvieron de algo, fue en este momento.
Ingenie un pedazo de alambre y un enchufe para realizar un calentador de agua eléctrico.

Lo único que tenía que hacer ahora era esperar, el agua tardaría escasos 15 minutos en calentarse, la bañera estaba lista para usarse, solo unos minutos.


Desde que todo esto comenzó, el aseo personal se convirtió en un asunto secundario, el baño ya no era un asunto de todos los días, más aun si el bañarte te ponía en peligro.

Estar encerrado en una pequeña habitación, con los ojos cerrados por el shampoo, desnudo totalmente, dejando tu cuerpo expuesto a un ataque directo, un rasguño o una mordida.
El baño normal ya no era una opción.

Debido a eso, tuve que tomar una gran decisión.

Mi largo cabello.
De color rubio.

Lo tuve que cortar.

No podía permitirme tener el cabello largo, lo corte tan corto como pude, y es por eso que siempre tenia a la mano un par de tijeras.

Dejar mi cabello largo seria una gran trampa mortal, sin mencionar la suciedad.
Cualquier criatura podría sujetarme por el cabello y asesinarme.

Mi hermoso cabello, en este nuevo mundo, no era nada más que una trampa mortal.



El agua estaría en unos momentos, dejare de lado el diario y gozare un poco del agua caliente, tal vez pueda dormir un poco, relajarme  y rezar por que las pesadillas no me molesten….

Pero eso era pedir demasiado.

Los primeros ataques fueron devastadores, horripilantes, verlos por televisión era una cosa, las televisoras editaban muy poco las imágenes, las personas tenían derecho a ver lo que sucedía; pero ver los ataques en tu comunidad era simplemente horroroso.

Aun recuerdo el rostro de la primer victima que vi, una niña de tan solo 11 años, vecina mía; ver cómo era destrozada por esas criaturas fue espantoso, verla a los ojos mientras le mordían y rasgaban su pequeña piel.

No pude hacer nada para salvarla.

Los ataques fueron incrementando, y el número de creaturas iba en aumento.

Y rápidamente llegaron por mí; tuve que dejar de lado toda mi humanidad, tuve que tomar lo primero que encontrara y exterminarlos, destruir su carne al igual que ellos lo hacían con nosotros.

Tuve que dejar de lado todas mis lágrimas y gritos.

Tuve que hace lo que nadie mas hacia.

Sobrevivir.







-Casandra Pleasance Liddell 


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