Elle-cap-3-Salmérie.





Después de todo este ajetreo necesitaba un poco de alcohol, al igual que unos cuantos minutos a solas.

La caminata por las calles vacías me daría los minutos a solas.

Elle se quedo dormida después de cenar algo, su rostro y su mente no mostraban rastros de cansancio, pero su cuerpo era cosa distinta.

En este lugar estaría segura, nadie podía entrar, nadie podría encontrarla aquí, no importa cuanto trataran ni que métodos usaran.

Elle estaba segura.

Y yo necesitaba un trago y unos cuantos cigarrillos.

Las calles son distintas de madrugada, siempre y cuando sepas donde mirar, puedes encontrar todo lo que se esconde en el día.
Todo.

Y el día de hoy estoy buscando algo especial.

Un lugar al que pocas personas pueden entrar, un lugar muy exclusivo.

Salmérie.
El mercado Salmérie.

Un mercado, un bazar, un lugar donde puedes encontrar de todo y comprarlo.

Pero yo no estaba en este lugar para comprar.

Salmérie era el nombre de su dueña, aquella a la que se le pagaba tributo por cada cosa vendida en su mercado.
Y aquella que te podría conseguir lo inimaginable.

Salmérie no recibe a nadie que no quiera comprar algo, para ella todo es un negocio, y como tal, el tiempo perdido también era dinero perdido.
Y algo más que dinero.

Pero para mi buena suerte, Salmérie era una amiga intima.


-       ¡Que putas deseas!

Tan amable como siempre.

Salmérie siempre ha sido mi tipo de mujer, fuerte y sin temor a decir lo que piensa, piel oscura, cabello largo y tan rizado que me parece irreal.
Su cuerpo es el de una diosa y sus ojos tienen un toque bestial, como el de una pantera en medio de la jungla, observando a su presa.

Toda una mujer.

-       Y bien, ¿Que jodidos quieres?

-       Bueno, antes que nada déjame decirte que estas tan hermosa como siempre; y segundo, vine por algo.

-       Sabes que todo lo que ofrezco es muy caro y por lo que eh escuchado no tienes un buen trabajo desde hace tiempo.

-       ¡Vaya! así que haz estado espiándome, te preocupas tanto por que no encuentre un trabajo fijo.

No respondió, dejo que sus ojos de pantera respondieran.

-       Je, lamento decepcionarte, pero no vine a comprar nada tuyo, vine a recoger algo que me pertenece y te deje a su cuidado.
Pague por adelantado.

-       Ya veo ¿puedo preguntar por qué lo quieres ahora?

-       Claro que puedes, pero no creo que yo pueda responder a eso.

No contesto, permanece analizando mi respuesta, tal vez evaluando la necesidad de usar nuestra vieja amistad para que le diga lo que quiere saber.
Pero al final se contiene.
No seria una buena jugada.

-       Muy bien, hare que lo traigan, ¿gustas un vaso de vodka?

-       ¡Ahora estamos hablando! Diablos, una botella no estaría mal.
Y dime ¿que tal  marcha el negocio?

-       Nada mal, he tenido ciertos pedidos que me mantienen ocupada, algunos grupos planean un poco de diversión, así que acuden a mí.
Pero debo decir que he estado algo aburrida, creo que tomare unas vacaciones.
-       Vaya, eso si que es nuevo, Salmérie tomando vacaciones ¿A donde irías?

-       Bueno, siempre he querido visitar Atenas, creo que esta será una gran oportunidad para hacerlo.

Uno de sus sirvientes nos interrumpió, trajo consigo lo que vine a buscar,  envuelto en el mismo paño de seda en el que lo traje.

-       Bueno, asumo que este asunto quedo saldado, te entrego el paquete que dejaste a mi cuidado, no tiene ningún daño y no fue visto por nadie.

Y así era, como solo Salmérie podría cumplir.
Ahora era momento de partir, después de un poco de alcohol y una charla amistosa, debía poner en marcha mis planes.

-       Salmérie, me gustaría mucho acompañarte en tu viaje a Atenas, tiene mucho que no voy, pero ahora me ausentare por un poco de tiempo, espero que al volver aun podamos ir.

-       Jajajaja, tan divertido como siempre, ¿Cuál es su nombre?

-       Elle.

Sus parpados se cerraron lentamente, los dejo así un momento.

-       ¿Quieres saber que he escuchado de ella?

-       No, la verdad es que no me interesa.

Y era la verdad, todo lo que Elle representaba era para mi un misterio, pero un misterio que yo debía descubrir.

-       Muy bien, solo déjame advertirte, esto es muy grande, tal vez demasiado, incluso para ti.

Se levanto de su sillón y me beso, un beso en la mejilla, un beso que reflejaba preocupación.

-       No tienes de que preocuparte, me se cuidar solo.

La bese de vuelta.

Salmérie, mi tipo de mujer.

-marius von cheshire



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