Capitulo 6: Despertar en el paraíso.




Mi boca tenia el sabor amargo que da la bilis mesclada con vomito, como si despertara después de una semana entera de alcohol y excesos.

Pero no tenía tanta suerte, esto no era causado por el alcohol.

Un hijo de puta había acabado con nosotros hace unas cuantas horas, lo subestime y todos pagamos por eso.

¿Dónde estábamos?

Lo ultimo que recuerdo fue la casa abandonada, la carretera vacía, el cielo sin estrellas, negro.

Pero ahora estoy en una habitación.
Tumbada en un colchón mal olientes.

-      ¡Vaya! ¿Así es como agradeces mi ayuda? Insultando el olor de mi hogar.

¡Demonios! Esto no lo esperaba, otro dolor de cabeza acababa de llegar.

-      Legión, ¿que demonios haces aquí?

-      ¡Diablos! Tan desagradecida como siempre, acabo de salvar tu trasero desangrado a la mitad de la nada, el tuyo y el de tus perros falderos.

Maldición, me olvide de Jin.

-      ¿El esta muerto?

-      No, pero pronto lo estará; a menos que tomes una decisión.

-      ¿A que te refieres?

La plática fue interrumpida, una figura pequeña apareció por la puerta, llevaba una larga capucha negra, al parecer de terciopelo.
Una joven, casi una niña.

Su voz era angelical, pero a la vez era la voz de una anciana.

-      El joven Jin ha perdido mucha sangre, deben hacer algo pronto, o morirá por completo.

Ahora lo comprendía.
Pero no estaba segura de poder hacerlo.
No aun.

-      ¿Como están los demás? Marlon y Rómulo.

-      Ellos están bien, por fortuna la pequeña elle es una magnifica enfermera.
Los curo en un santiamén; el verdadero problema es el otro chico.
No creo que tengas la fuerza suficiente para hacerlo, lo mejor seria dejarlo ir.

Legión tenía razón, no estoy segura de poder salvar a Jin, incluso si lo hago, no creo que sea la mejor manera.
Ellos aun no están preparados.

Legión y la pequeña me ayudaron a levantarme, aun estaba muy débil, perdí mucha sangre, pero a pesar de eso, mis heridas estaban completamente cerradas.
Al parecer todo esto lo hizo la pequeña elle.
Cuando esto termine le daré las gracias como se debe.

-      ¿Y a mi no me agradecerás?

Bastardo, siempre metiéndose en lo que no le llaman.

-      Deja de husmear en mi cabeza, o tendré que volver a patear tu huesudo trasero.

-      Jajajaja

Su risa es molesta, como todo en el.

Jin esta sobre un colchón limpio, al parecer nuevo.
Aunque las manchas de sangre ya lo han ensuciado.

Su palidez es mortal, casi igual que la mía.

¡Mierda, como deje que esto pasara!

-      Y bien, ¿que es lo que aras? Lo convertirás o dejaras que muera.

No era una decisión fácil, pero debía tomarla rápidamente.

-      Lo hare.

-      Morirás.

Lo sabia, no tenia la sangre suficiente para convertirlo, pero al menos debía intentarlo, yo los guie a esto.

Dirigí mis afilados colmillos a mi muñeca, dispuesta a abrir una herida nueva, por donde brotara la sangre que le brindaría nueva vida a Jin.

Pero Legión me detuvo.

-      Detente estúpida, usa por un momento la cabeza, no lograras sobrevivir si haces algo tan estúpido, ni tu ni el.

Mi ira exploto.

-      Y que sugieres que haga bastardo, que lo deje morir, de esta forma tan violenta.

 No respondió, solo se quito su saco y se coloco un cigarrillo en su boca, no lo prendió.

-      De hecho, una vez más por esta noche, te ayudare. Dejare que bebas de mi sangre, puedes tomar toda la que desees.

Bastardo.

-      ¿Quieres que muera envenenada? ¿Recuerdas lo que me sucedió la última vez que bebí tu asquerosa sangre?

-      Jajajaja

Su maldita risa.

-      Descuida, tendrás que confiar en mi y en mi pequeña amiga aquí presente, esta noche ella hizo un poco de los trucos que ella maneja; y para tu suerte, por esta noche mi sangre esta limpia. Tan limpia como la sangre de una virgen.

Cruce mi mirada con le de Elle.
Ella me respondió con una sonrisa.
¡Mierda!
No tenía otra alternativa.

Legión extendió su mano, pensé que quería que bebiera de su muñeca o de su brazo, pero el me jalo hacia su cuello.
Era ahí donde él quería que yo bebiera.

Diablos, odie su sangre.

Cuando la bebí fue como si bebiera estiércol, aguas de pantano.
Fue como si me metiera mierda en la boca.

Y lo que vi me aterro.

Desgarre su cuello con impaciencia, la vida de Jin aun seguía en juego.

Bebí y succione tanto como pude.
Y para mi sorpresa, esta vez su sangre sabia normal, incluso tenía un sabor excelente.
Tal como dijo.
Como sangre de una virgen.

Y lo que me sorprendió aun más.
No vi nada.

Me separo de su cuello lentamente.
Era suficiente.
Lo suficiente como para salvar a Jin.

Me acerque a la cama de Jin.
Su cuerpo estaba frio.
Pero aun con vida.

Desgarre mi cuello lentamente.
Me permití sentir el dolor, el filo de la navaja que Legión me brindo.
Frio, mortal.

Legión abrió la boca de Jin.
Yo coloque mi cuello chorreando de sangre sobre su boca.
Ahora era cuestión de Jin.

Si quería vivir debía beber.
Debía beber como nunca antes.

Sangre de mi sangre.

Su lengua comenzó a moverse poco a poco.
Sus labios se cerraron como una almeja sobre mi cuello.
Succionando.
Saboreando.

Abriendo una puerta jamás vista.

Los ojos de Jin se abrieron.
Su vista brillaba.
Como despertar en el paraíso.

Al menos eso es lo que dicen.

Mi despertar fue muy distinto.



-MARIUS VON CHESHIRE



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