El mismo sueño-cap-8




Trajimos un pequeño refrigerio, un par de cafés fríos enlatados y un par de sándwich.

Solo para calmar un poco el hambre.
Aunque yo no tenía mucha que digamos.

Nos sentamos a un costado de las vías, estaban abandonadas, así que no había nada de que preocuparnos.
El sol estaba ocultándose, los rayos que aun resplandecían eran cálidos y tenues, estos detalles creaban una atmosfera perfecta, pacifica, idílica.

Este seria el escenario perfecto para abrir mi corazón.

-Sabes, hay algo que e querido contarte, esta me parece una buena ocasión para comenzar.

Trate de que mi voz sonara lo mas firmemente.

-Se trata de un sueño, un recuerdo que vuelve a mi cada noche, una persona; una mujer en especifico.

Rachel me miro a los ojos un instante, tal vez esperando que continuara a hablar, pero ella fue la que hablo.

-Es Sofía, ¿cierto?

Su voz fue mas firme que la mía.
Al parecer me mostré más aturdido de lo que pretendía.
Rachel continúo hablando.

-Sofía, muchas noches e escuchado su nombre, directo de tu boca; hablas mientras duermes.

Algo que no sabia de mí.
Hablar mientras duermo.

-Sofía, es lo único que se, un nombre; ¿me contaras toda la historia?

Rachel me miraba directo a los ojos, esperando no una confirmación a su pregunta, ella esperaba el inicio de la historia.

Comencé contándole de cuando comencé a vivir solo, de como conocí a Sofía, de como nos fuimos haciendo amigos poco a poco, una amistad real; aunque algo rara.

Le conté acerca del primer beso de Sofía.
Del primer beso que ella dio.
Del primer beso que yo le di a ella.

Y continúe contando.

Después de nuestro primer beso, Sofía se mantuvo alejada de mí durante una semana, no la busque ni la moleste en su habitación, sabia que eso complicaría mas las cosas; decidí esperar hasta que ella se sintiera mejor.

Después de una semana Sofía se dirigió a mi habitación.

Eran cerca de las 10 de la noche, no la había visto en todo el día, supuse que se encontraba en la escuela; llego directo a mi habitación, yo me encontraba en el escritorio, escribiendo un ensayo de historia, llego y dejo caer su cuerpo sobre mi cama.

Me quede observándola, sin decir una sola palabra.
Solo mirándola.

-¿Puedo dormir contigo esta noche?

No se levanto para decirme eso, mantuvo su mirada directa al techo, espero mi respuesta en silencio.

-No creo que a la casera le agrade.

Sofía no se movió.
No respondió a mi pregunta.
No sabia si se había quedado dormida o solo fingía.
Me levante de la silla y camine hasta la cama.

En efecto.
Sofía se había quedado completamente dormida en mi cama.

Su cabello rojo se extendía por toda la cama, su boca entreabierta, apenas dando un pequeño indicio de que seguía respirando, su piel pálida.

Sofía.

Podía estar observándola durante toda la noche.
Su belleza.
Su naturalidad.

Tome prestada una manta de su habitación y la cubrí con ella.

La deje dormir en mi habitación.

Yo me acosté en el suelo, solo requería de una almohada, un poco de música, y tranquilidad para pensar en todo lo que había sucedido últimamente.

Pensar en Sofía.
La Sofía que dormía en mi cama.

-marius von cheshire


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