Espacio profundo



Eran las 11 de la mañana, al parecer Paulina se fue a trabajar y decidió no despertarme al partir, aún así, el no haber escuchado el despertador sonar fue algo raro, supongo que me encontraba más cansado de lo que creía, es muy raro que mi despertador no interrumpa mi sueño.

Supongo que el despertarme tarde era una de las ventajas de las que podría disfrutar ahora que me encontraba desempleado, el renunciar a mi trabajo de casi 5 años no fue decisión fácil, pero creo que fue lo mejor para mi, el tener un comienzo fresco de vez en cuando nunca es malo.

Tendí la cama, abrí las cortinas de la habitación y me dirigí a orinar, al parecer no tenía muchos líquidos retenidos el día de hoy, me laves las manos y me dirigí a la cocina, no sabía si encontraría algo que desayunar, nunca he sido un fanático del cereal y la leche, prefiero un desayuno más sustancial.

Para mi suerte, 3 trozos de pizza olvidados en el refrigerador me salvaron el dia, pizza con peperoni, no pude haber pedido mejor desayuno que pizza.

Para mi mala suerte, no había cerveza.

Supongo que puedo ir a comprar un six a la tienda, claro que eso implicaría salir a la calle, buscar mis pantalones y mi cartera, usar zapatos.

Creo que puedo sobrevivir el día sin cerveza.

El limpiar la casa era una de las actividades que disfrutaba hacer, el mantener limpio y ordenado el lugar donde vivo me genera una gran paz interior, casi como si al limpiar mi casa limpiara al mismo tiempo mi alma.

Claro que ninguna limpieza se podría llevar a cabo sin un poco de música, música a niveles peligrosamente altos para el oído pero muy buenos para el espíritu.

Encendí el sistema de sonido e introduje el nuevo disco de DLD, comprado tan solo unas cuantas semanas antes, pero aún no había tenido la oportunidad de escuchar con atención.

Pero un pequeño problema parecía interponerse entre mi y mi limpieza, el equipo de sonido parecía no funcionar, ningún sonido ni estática, !diablos¡ no era posible que dejara de funcionar a tan poco tiempo de haberlo adquirido.

Desconecte la corriente, revise las bocinas, me asegure de que se encontraran conectadas de forma correcta, me asegure que el disco no estuviera dañado, he incluso puse la radio, pero nada funciono, al parecer las bocinas o el aparato entero habían muerto.

¡DIABLOS!

Lo único que podía hacer era apagar el equipo de sonido y llevarlo a reparar después, esto arruinó por completo mi deseo de limpiar, pero que le vamos a hacer.

Decidí poner música desde mi celular, el volumen sería mínimo pero era mejor que nada.

Al tomar el celular noté que tenía varias notificaciones, el pequeño led se encontraba parpadeando, buscando atraer mi atención; es muy raro que no escuchara el celular sonar, la casa se encontraba en total silencio toda la mañana, lo que de igual forma era muy raro.

Pensándolo bien, no había escuchado ningún sonido en toda la mañana, ni pájaros, ni perros del barrio ladrando, ni carros en la calle, ni mi orina al chocar contra el agua del inodoro.

Tome el celular y comencé a ver las notificaciones, 4 llamadas perdidas de Paulina y algunos mensajes de texto; decidí llamar a Paulina primero y preguntarle que necesitaba, tal vez algo importarte.

1,2,3… y la llamada parecía ser respondida, sin embargo ningún sonido salía del auricular, nada, ni estática, ni la voz de Paulina del otro lado del celular.

Sin sonido.

Intenten volver a llamarla, pero en cada ocasión el mismo resultado, ningún sonido salía del celular.

Fue en ese momento cuando comencé a sentir terror.

Comencé a decir mi nombre en voz alta, comencé a llamar a Paulina en voz alta, a gritar su nombre cada vez con más fuerzas, o al menos eso era lo que yo creía, mi garganta no producía sonido alguno, o quizá mis oídos eran incapaces de escucharlo.

¿Había quedado sordo de un día para otro?

Mis oídos habían muerto una muerte repentina mientras mi cuerpo dormía, o quizá mi cerebro había olvidado despertarlos el día de hoy.

Debía comprobarlo, comencé a destrozar la casa de arriba abajo, todo lo que pudiera producir sonido alguno a despedazarse sufrió ese destino, sin resultado alguno para mi audición.

Estaba atrapado en un mundo sin sonidos, un mundo mudo para mi.

El pánico y la desesperación me aprisionaban, la casa se iba cerrando poco a poco, dejándome dentro, las paredes se convierten en una trampa mortal que terminaría por prensarlo entre sus cuatro lados.

No lo podía soportar.

Me puse un par de tenis, mi pantalón y salí corriendo a la puerta principal.

Al abrir la puerta lo primero que escuche fue...



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