La curiosidad mato al perro.




Tu pequeño cachorro nos observa.

Nos mira con curiosidad, nos observa mientras recorro tu cuerpo de esquina a esquina, primero con mis manos, después con mis labios y al final con mi lengua.

Tu pequeño perro nos espía.
Ladra y se inquieta.
¿Temeroso quizás?

De que su adorada ama este siendo lastimada, devorada, atacada.
De que su diosa este siendo destilada en finas tintas.
Y al mismo tiempo estén usando su cuerpo como lienzo.

¿Se sentirá impotente?
O solo curioso.

Quizá siente alegría.
De verte gozar y danzar, reír y gemir.

¿Sabrá siquiera él lo que siente?

Después de todo, ¿Quién entiende a los animales?


-MARIUS VON CHESHIRE



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