Día 33

Día de muertos

14 de marzo de 2014

Encontré esta pequeña libreta y un par de bolígrafos en una casa abandonada hace un par de días, me dije a mi misma que tenía que empezar un diario en cuanto tuviera un poco de tranquilidad.
Llevar un registro de los días me ayudaría a crear un ambiente de estabilidad en medio de este caos.

A los muchachos no les parecía una buena idea; no los culpo, esta es mi forma de aferrarme a la poca realidad que quedaba, la de ellos era disparar a todo lo que se les cruzara.

Matías, Ernest y Héctor.

Viajamos juntos desde hace 20 días.

La historia de nuestro encuentro la dejare para más adelante, ahora debemos acomodar las cosas, estamos en una gran casa, rodeada por muros altos y resistentes, la entrada principal era una verja de metal.

Los infectados son débiles, impotentes en grupos pequeños, sin la fuerza suficiente para echar abajo la verja metálica, sin embargo, si su número incrementaba, las consecuencias serian desastrosas.

Contábamos con dos escopetas y cuatro revolver, además de varios bats y machetes; por mucho que tratáramos de evitar la confrontación con ellos, en algunas ocasiones eso era imposible; nunca viajamos de noche ni nos separamos en lugares amplios.
 Siempre nos desplazamos de la forma más silenciosa posible.

A  33 días de que el mundo colapsara, nuestra vida empezaba a tomar forma.

Nuestras viejas costumbres empezaban a desaparecer, nuevas y más salvajes formas de vivir florecían.

Una de ellas y la más importante.

Si te muerden, eres hombre muerto.
Nunca regresas de ese lado.
Debes morir.

Un golpe en la cabeza, un disparo, cortar la cabeza completamente.

Solo así se encuentra la paz.

No sabemos cómo comenzó, no sabemos si fue causado por el hombre o es simplemente un castigo divino.

No sabemos quién fue el primero.
Solo espero ser la última.

Espero no tener que encontrar mi fin convertida en una de esas creaturas.

Todo sueño de una vida normal pereció hace 33 días.

Todo sueño de formar una familia, ver crecer a los hijos, festejar sus logros y convivir con los nietos.

Ese tipo de futuro desapareció.

Solo quedamos nosotros.

Y ellos…

Día 33 después del fin.

Mi nombre es Casandra.

Y ellos….

Ellos  están todos muertos. 




-Casandra Pleasance Liddell 


El tercer cigarrillo de la cuarta cajetilla.
Solo humo
Y al final
Solo veneno

Pero en el inter
Lo es todo

Acerca del dolor
Del tuyo y el mío

El cuarto cigarrillo de la séptima cajetilla
El mismo veneno
Diferente humo

Y en el inter
Un nuevo dolor.

-MARIUS VON CHESHIRE 


Se encontraba en la mesa de enfrente, era realmente hermosa, o por lo menos lo era en ese momento, tenia una taza de café a medio tomar, y un cigarrillo en sus dedos; en realidad el cuarto cigarrillo desde que llego.

Su piel era blanca, su cabello lacio y largo, del color del fuego.

Y sus ojos, del color del agua.

Y para completar el cuadro, en sus manos un
Libro; pero no solo un libro común y corriente.

Sputnik, mi amor.

O para los puristas: スプートニクの恋人

Y todo este conjunto
¿Que me dice de ella?

Y elle que me podrá decir de ella misma.

Odio que alguien me interrumpa cuando estoy leyendo, pero era de suma importancia que yo la abordara.

De esta forma conocería su nombre, su edad, donde vivía, que hacia, estudiaba o trabajaba.

De esa forma lo sabría todo.

Pero ella quedaría en la ignorancia.

Ella no sabría nada de mí.

Yo no se nada de mí.
Eso seria injusto para ella.

-MARIUS VON CHESHIRE 

La libertad de expresión es un bien del que podemos disfrutar la mayoría de los mexicanos (el solo hecho de escribir este blog es una prueba)

La libertad de decir lo que quieres es una de las mejores libertades de las que gozamos los mexicanos, ¿pero en que momento la libertad de uno se convierte en el perjuicio de otro?

En que momento al ejercer nuestro derecho afectamos los de alguien mas.

Tomando como punto de partida la reciente prohibición de los narcocorridos en Sinaloa y el subsecuente apoyo de las demás entidades del país apoyando dicha postura y preparando sus reformas a los códigos civiles para prohibir este tipo de género musical.

Eh  aquí, el punto principal, una veta masiva de los géneros musicales conocidos como narcocorridos, por considerarlos apologías del crimen.
Este tipo de música a sido prohibida en lugares públicos, antros vares cantinas, comercios, transporte publico, etc.

Todo con el propósito de que jóvenes mentes crezcan en un estado deformado de realidad, un estado de justicia erróneo, donde gracias a este genero musical, que canta canciones alabando actos criminales como si fueran gestas heroicas comienzan una preparación mental de los futuros criminales.

Y las reacciones no se hicieron esperar, divididas opiniones a favor y en contra de dicha ley, en contra por considerarla fascista, por que con este tipo de leyes se empiezan a ceder derechos civiles de libertad, donde el gobierno poco a poco comenzara a decir que escuchar, que ver, que consumir, y claro, solo cuando al gobierno le convenga.

Y otros a favor de dicha prohibición, ya que ese tipo de música no la consideran como parte de la cultura, esa música no es arte, una música sin aporte a la sociedad, mas que destruir los valores establecidos.

Y como opinión personal, diría que es una medida justa, ya que ese tipo de música no aporta nada a la sociedad, y más que la música en si, sus letras son las que tienen poca valía cultural.

Pero y que si fueran tras mi música preferida (y eh de aceptar que alguna música que escucho es realmente perturbadora)

Y las reacciones no se hicieron esperar, artistas dedicados a este genero musical preparan un contra ataque mediático, sus disqueras preparan discos de regalo y camionetas adecuadas con bocinas y listas para recorrer puntos estratégicos, reproduciendo este tipo de música.

¿La desobediencia civil es la solución a dicha ley?

Y como siempre sucede cuando algo es prohibido.

¿Realmente la prohibición servirá para acabar con este mal?

O solo servirá de promoción para este.

Será esta una solución viable, o solo una forma de cubrir los verdaderos problemas.

-MARIUS VON CHESHIRE 
 

Es la tercera taza de café del día y este es al parecer el 3 cigarrillo de la segunda cajetilla.
Una vida saludable.
Tal vez no la mejor, pero si la única que pude conseguirme asta ahora.
La habitación esta hecha un asco.
Dos ceniceros llenos hasta el tope.
Toallas usadas.
Botellas de alcohol de alguna marca.
Y yo.
Hecho un desastre.
Mi piel y mis manos tienen 3 olores.
Dos de ellos familiares.
Cigarrillos y café.
Pero el tercero.
El tercero es completamente tuyo.
El olor de tu sexo, el sabor de tu sexo; el recuerdo de tu mirar.
Yo y el sexo.
Sin titubear.
-MARIUS VON CHESHIRE